...y de repente mis 26 años me encontraron siendo una persona totalmente diferente a la que yo conocía. Comencé a darme cuenta de algunas cosas que hacía por inercia y las separé (algunas sólo mentalmente) de aquellas que realmente me satisfacen. El resultado: un molesto en inestable intermedio en el que convive todo aquello que debería hacer, pero me produce rechazo, y todo aquello que adoro, pero no tengo el valor de afrontar.
En este torbellino dejé facultad, relación de dependencia, amigas, etc ... y me volví una especie de cucaracha (en ocasiones incomprensible para el resto de las personas, sobre todo para mi madre) y me propuse muy seriamente cansarme pronto de vivir en este estado, y decidir finalmente irme a la mierda.
Mi superficialidad, mi agenda, mis horarios, todo todo me convertía en una persona que no necesitaba detenerse para ver lo que estaba pasando...simplemente cumplía con lo que tenía que cumplir. Hoy siento que la juventud se vuela y que no sé que hacer para aprovecharla mientras dure. Mi mundo perfecto se desvaneció y me siento suspendida en la nada, como en un sueño confuso, molesto y eterno. Siento que toda mi vida la pasé de un modo egocéntrico, no por creerme importante o superior, sino por considerar que todo tenía que ver conmigo, puest todo estaba juzgado por mis ojos, por mi visión de simple humana. Sin embargo hay tanto más de lo que ni siquiera tengo idea que existe...y tan poca energía para salirme de mi simple cuerpo mundano y descubrirlo.
Siento que a medida que aclaro el concepto con palabras, más me estructuro en ellas, y todo aquello que suena maravilloso no es más que una limitada descripción que no lleva nada...pero que va, no pude evitar recurrir al humano recurso del "desahogo".
sábado, 3 de marzo de 2007
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